viernes, 27 de noviembre de 2009

JUEVES 3

Nos despertamos a la hora habitual y lo primero que vimos fue que había estado lloviendo sin parar toda la noche, y la ropa estaba empapada... Y la funda de la silla, pues más de lo mismo... La ropa daba igual, pero la funda de la silla... buff... encontramos una lavanderia, pero no se podía meter en secadora, así que pusimos la funda de la silla en el asiento del copiloto con toda la calefacción enchufando hacia allí, y yo me senté detrás con el niño en brazos... Si, lo se, fatal, pero era la única opción.
Así que tranquilamente fuimos a Dunnotar Castle (entrada 6 libras) y que decir... Impresionante, una pasada... es una visita que no os podeis perder. Nosotros no entramos, pero solo llegar hasta la puerta ya es increible, con todas esas escaleras, el mar... Nos decidimos a no entrar porque llovía, el suelo estaba resbaladizo y, obviamente, no servía el carro del niño, así que llegamos hasta la entrada y alucinamos desde allí... Eso si, nos íbamos turnando al niño, que entre lo que resbalaba el suelo, la lluvia y el peso...
Desde Dunnotar, que fue el castillo que más le gustó a mi chico, nos fuimos a ver el castillo de Edzell, rodeado de faisanes y perdices. Para poderlo ver bien por dentro, nos turnamos, primero se quedó uno con el niño y luego el otro, y la verdad es que la sensación de estar absolutamente sola en un castillo como ese ponía los pelos de punta, lo disfruté muchísimo. Sobre las 12’30 salimos de allí y nos dirigimos al castillo de Glamis. Solo lo vimos por fuera, pero la verdad es que es impresionante, el camino de entrada, y lo enorme que es… precioso. La lluvia le daba un toque increíble, estábamos allí dentro del coche mirando… bajamos a hacer algunas fotos, pero ese dia llovía mucho, y no era muy cómodo. Así que fuimos al Scone Palace, que por fuera me gustó mucho, y decidimos pagar las 8’5 libras por persona y entrar. La verdad es que me pareció muy caro para lo que se ve, pero estuvimos a gusto paseando por dentro. Desde allí fuimos a St Andrews, y a pesar de la que caía, yo salí del coche a ver la catedral y el cementerio mientras mis niños me esperaban con la calefacción puesta. Creo que fue allí donde me resfrié tantísimo… es que ya me vale…. Pero es que no podía perdérmelo!!! Precioso!! Y encima allí sola, con la lluvia, era como de película… Una vez encontramos la casa, que nos costó un poco, fuimos a buscar una pizza y cenamos en la enorme habitación que teníamos. La casa para esa noche era St Nicholas Farmhouse B&B, nos costó 50 libras y por ese precio nos pareció estupenda!

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